Lecciones de liderazgo. De Stephen a Steve, de Covey a Jobs

Hace unos meses tuve la oportunidad de conocer a Miquel Àngel Violan, profesor de comunicación corporativa en varias escuelas de negocios de España y autor de ‘El Método Guardiola’, un libro en el que el periodista analiza cómo los valores que han hecho triunfar a un líder nato como el ex técnico del Barcelona pueden extrapolarse al mundo empresarial o político.

Aproveché el encuentro con Violan para sacar de él una entrevista que publiqué en mi blog y que me aportó algunas ideas sobre la gestión del liderazgo y la eficiencia de las estrategias de comunicación bien elaboradas. La entrevista, que esta mañana me apeteció releer,  es un excelente preámbulo para quien quiera adentrarse en la reflexión sobre las cualidades que debe tener un buen líder para triunfar en las complejas organizaciones del siglo XXI. Órdago lanzado, órdago aceptado por mí misma: ¿Cómo debe ser un buen líder?

Aquí dejo algunas sugerencias:

1. Detectar el talento.

Un buen líder debe saber rodearse de un buen equipo: saber captar la capacitación profesional de los demás, no tener nunca miedo de que otro le supere en habilidades y saber seducirles con su proyecto.

2. Crear equipo.

Un buen líder debe lograr que cada profesional reclutado se sienta partícipe del proyecto e integrado con los objetivos de sus compañeros.

3. Saber persuadir.

Un buen líder debe tener la capacidad de convencer a su equipo de que su visión es la más idónea para el proyecto y, por lo tanto, para cada integrante de ese equipo.

4. Ser entusiasta.

Un buen líder debe amar lo que hace y saber contagiar ese entusiasmo a los demás (equipo, público y clientes). “Dirigir es tener capacidad de emocionar”, decía hace unos días una joven directora de orquesta. También.

5. No tener miedo al error.

Un buen líder puede y debe errar, y aprender de esos errores sacando lecciones para el futuro.

6. Saber trabajar.

Un buen líder debe ser un currante. El talento sin trabajo no sirve de mucho, o lo que es lo mismo, la sentencia picassiana: “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.

7. Perseverar más allá de los imponderables de la vida.

Un buen líder debe relativizar los éxitos y los fracasos. Ni todo está perdido cuando se cae ni todo está hecho cuando tu proyecto te encumbra. “Todo ganado, todo por ganar” fue un lema creado hace pocos años por un equipo de fútbol que me pareció enormemente acertado.

8. Conocerse a sí mismo.

Un buen líder debe conocer y reconocer cuáles son sus debilidades para tratar de convertirlas en fortalezas. Debe saber también cuáles son las debilidades de su equipo y trabajarlas para aliviarlas.

9. Compartir el éxito.

El célebre win-win. Un buen líder debe lograr que los acuerdos sean beneficiosos para todas las partes implicadas. Si es así, buenos acuerdos llaman a nuevos buenos acuerdos.

Y hasta aquí mi propuesta. Pero no querría acabar este post sin reconocer que esta lista de características es deudora no sólo de mi propia experiencia personal -en uno y otro lado, como directora de un grupo de periodistas y también como miembro de equipos liderados por otras personas- sino también de las ideas de dos grandes del pensamiento sociológico y empresarial de la actualidad recientemente fallecidos, el escritor y pensador Stephen Covey y el fundador de Apple, Steve Jobs.

El libro ‘Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva’, de Covey, y la conferencia ‘Los 10 mandamientos para emprendedores’, impartida por Jobs en la Universidad de Stanford, son probablemente dos de las grandes propuestas sobre liderazgo elaboradas en los últimos años.

Os dejo con las dos infografías que resumen sus ideas:

Los+10+mandamientos+de+Steve+Jobs+para+tener++®xito+en+los+negocios

Los 10 mandamientos para emprendedores de Steve Jobs

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey

Y ahora os pido un poco de colaboración. ¿Qué pensáis de mi lista de nueve cualidades?, ¿le añadís alguna para que sea un decálogo?

A los líderes, os preguntaría: ¿Os reconocéis en ellas?

A los que os sentís más cómodos como miembros de un equipo, ¿reconocéis a vuestros jefes en esta descripción?

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4 comentarios

  1. Interesante escrito, Cristina. Me ha hecho reflexionar, como suele ocurrir con muchos de tus escritos. Ya ves, soy fan.

    Para contestar las preguntas que planteas al final de la entrada, sí me reconozco en algunos de los elementos que nombras de un buen líder. Porque mis equipos me lo han confirmado (no son cosas que uno debe decir de si mismo, sino tenerlas comprobado por las personas que componen su equipo…).

    También, he formado parte de equipos que tenían líderes que no eran yo. He vivido los dos lados de la historia.

    Un punto, después de reflexionar y hacer memoria, que añadiría a mi propia lista sería: ser honesto y cumplir con tu palabra.

    Eso es de mucha importancia, especialmente en nuestros tiempos de start-ups que suelen tener pocos recursos en su inicio pero que a la vez necesitan talento de alta calidad y experiencia para arrancar un producto o empresa de excelencia.

    Como miembro de un equipo, he vivido una experiencia positiva y una negativa referente a esta característica.

    Me reclutaron para trabajar en un lobby de Washington que significaba que tenía que trasladarme desde Barcelona a los EEUU. La líder, mi futura jefa, me prometió muchas cosas, sobre todo me prometió que me facilitaría la posibilidad de trabajar con mucha libertad y desarrollar mis estrategias y la re-organización de la asociación según mi criterio. Ella estaba dispuesta a abrirme las puertas necesarias y ofrecerme su apoyo incondicional para poder hacerlo.

    Y así lo hizo, lo cual significaba en algunos momentos que se jugaba su propia reputación política (era una persona muy conocida y respetada dentro de la esfera política washingtoniana).

    Cumplió su palabra.

    La historia negativa fue con un start-up en España. El líder/fundador necesitaba talento estratégico para desarrollar su proyecto y no podía pagarme lo que pedía, así que me prometió un sueldo más robusto cuando hubiera inversiones y una continuidad garantizada a cambio de mi dedicación y fidelidad al proyecto.

    No lo cumplió.

    Sus palabras eran vacías. Y el resto de equipo y yo lo aprendimos de la manera más difícil y triste. Todavía siento algo de confusión y rabia cuando pienso en esta experiencia. Había herido a su equipo y su propio proyecto.

    Aiii. Todas las experiencias son lecciones ¿no?

    Las dos experiencias me han ayudado a ver qué tipo de líder quiero ser yo y qué tipo de líder NO quiero ser.

    Aquí tienes mis reflexiones. Gracias, de nuevo, por las tuyas.

    Responder
    • Cristina Vives

       /  28/01/2013

      Hola Jenifer. Pues sí, todas las experiencias son lecciones. Yo también creo que hay episodios de la vida y personas con las que coincides en la vida que te ayudan a dar forma a tu personalidad y te ayudan a saber qué quieres lograr y cómo lo quieres lograr y qué no quieres lograr y cómo no lo quieres lograr.

      Sin duda, mis nueve cualidades de un buen líder también están extraídas de la experiencia: de lo que he visto hacer bien y de lo que he visto hacer mal; de lo que yo misma he hecho bien y de lo que he hecho mal.

      Supongo que en esto consiste madurar, evolucionar… ir acumulando experiencias y saberles encontrar siempre un aprendizaje.

      Un saludo y muchas gracias por aportar tu visión tan personal en este post

      Responder
  2. Laura

     /  26/01/2013

    Excelente post Cristina, solamente añadiría una cosa. Humildad, saber en todo momento quien eres y no perder nunca el rumbo por la euforia del éxito.
    Aunque no siempre es así detrás de un líder, hay una corazón, un sentimiento, una pasión por el trabajo bien hecho.
    En definitiva valores que no debemos perder por el éxito.
    Sugiero que todos los que lean este post lo impriman y lo cuelguen en sus oficinas donde todo el personal de la empresa pueda leerlo, da mucha fuerza y ganas de hacer las cosas mejor, todo se puede mejorar.

    Responder
    • Cristina Vives

       /  26/01/2013

      Hola Laura. Pues sí, la humildad puede ser perfectamente la décima cualidad del decálogo. Va muy relacionado con la capacidad de saber rodearte de un gran equipo (saber reconocer que solo no puedes llegar a grandes proyectos) y saber reconocer los errores propios y los éxitos ajenos. Y también, por qué no, al revés.

      Gracias por lo que dices de colgar este post en todas las oficinas. Realmente, estas cualidades no son sólo una posible receta para un líder sino que cualquier persona podría aplicárselas en su trabajo e incluso, en muchos casos, en su vida personal.

      Creo que son cualidades -o objetivos hacia los que tender- con las que muchos de nosotros nos sentiríamos realizados profesionalmente y personalmente, porque, al fin y al cabo, quién no quiere rodearse de talento, crear un buen equipo, ser entusiasta y saber contagiar el entusiasmo, no tener miedo al error, compartir el éxito o sobreponerse a las flaquezas. Yo quiero, ¿y tú?

      Muchas gracias por el comentario.

      Responder

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