Descanse en paz, privacidad. Usted es sólo un cadáver

La privacidad fue un valor. Ya no lo es. Hemos aprendido a vivir sin ella. Sin creer que sea un valor que hay que proteger.  No es algo que hayamos descubierto hoy.  El programa televisivo Gran Hermano, las políticas de ‘seguridad’ impuestas por George Bush tras los atentados del 11-S y la irrupción de las redes sociales, y en especial de Facebook, llevan años provocando una irremediable revisión del concepto de privacidad.

Porque, ¿qué es la privacidad? Probablemente ya no el “ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión” que dice la RAE. O quizás sí, sólo que ese “ámbito” es cada vez más pequeño y el “derecho” cada vez más limitado, un derecho infravalorado ante la nueva religión que niega la separación entre público y privado, entre personal y profesional, entre lo que se quiere mostrar y lo que se quiere reservar para uno mismo.

Privacidad en Internet. Imagen extraída del blog de Jesús Martínez. http://jesusmargon.com/

Privacidad en Internet. Imagen extraída del blog de Jesús Martínez. http://jesusmargon.com/

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¿Estás seguro de que te comportas como un humano?

Un segundo. Dicen que ese es el tiempo que tarda un usuario de Internet en decidir si sigue navegando por una web o si cierra la ventana y se va a hacer otra cosa. Por eso, en la red y también fuera de ella es importante atrapar a las personas desde el primer impacto. Los medios de comunicación, con su pirámide invertida, el reconocimiento de la importancia del lead y, por qué no reconocerlo, el creciente sensacionalismo de los titulares, hace tiempo que son conscientes de ello. La literatura, además de la ensayística, se encaminan hacia el mismo lugar. El lector de hoy no suele conceder segundas oportunidades. No tiene, o cree que no tiene, más tiempo.

Jaron Lanier

Jaron Lanier, autor de ‘Contra el rebaño digital’

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Manual de autoayuda para blogueros novatos (II)

  1. Si escribes un post en dos entregas no pongas todo lo interesante en la primera parte (como he hecho yo) porque creerás que te has quedado sin material para el segundo (como he pensado yo).
  2. Prueba cosas y permítete a ti mismo equivocarte. Ríete de tus errores pero no los vuelvas a cometer. (más…)
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