¿Es posible desmcdonalizar el periodismo?

Logotipo del movimiento 'slow food', comida lenta, que aparece como respuesta a la generalización del 'fast food': producir rápido y consumir fácil.

Logotipo del movimiento ‘slow food’, comida lenta, que aparece como respuesta a la generalización del ‘fast food’: producir rápido y consumir fácil.

Producir rápido y consumir fácil. Algo así como un McDonalds pero de la información. Es en esto, en muchas ocasiones, en lo que se ha convertido el periodismo, herido de muerte por la frenética irrupción de las redes sociales y por la crisis económica que deja redacciones semivacías al tiempo que robapáginas y faldones desaparecen de la prensa escrita. Al tiempo también que históricas y veteranas periodistas alertan del hundimiento de la profesión. “El Periodismo está en la UVI y los medios sólo buscan hacer caja”, decía ayer Rosa María Calaf. “Hace años que digo que el periodismo está muerto”, empeoraba el pronóstico Julia Otero en el diario catalán ‘Ara’.

Y es que el periodismo, como explicaba en un post anterior, se enfrenta a múltiples problemas, algunos causados por factores ajenos, como la propia crisis económica, y otros por el mal hacer en el seno (o mejor dicho en la cúspide) de muchos medios, como la pérdida de la credibilidad. Pero de las crisis se sale porque ya sabemos que son cíclicas, y por qué no, se sale de ellas reforzado. Por eso me lanzo a reflexionar sobre sus posibilidades de salvación.

Lo hago animada tras la lectura de un artículo sobre el proyecto que tiene entre manos un joven periodista del The New York Times, Noah Rosenberg. Se trata de un sitio web dedicado al periodismo de investigación que huirá de las noticias de consumo inmediato y profundizará en los acontecimientos relevantes que no pierden vigencia aunque hayan pasado años. Apostará también por los artículos largos (dicen que de unas 5.000 palabras), nada que ver con los 140 caracteres de Twitter ni con la inmediatez de las redes sociales.

Un lugar, por cierto, en el que la máxima de contrastar las noticias no se prostituirá como, por ejemplo, ha hecho el diario ‘Marca‘ esta semana al publicar una imagen del croata Modric (pretendido por el Madrid) asegurando que el jugador estaba el día anterior en una calle de Madrid cuando la calle era de Zagreb y la imagen de 2010.  Alguien se la coló. Y nadie supo evitar que el gol entrara por la escuadra. Cosas de las prisas. Y de la falta de costumbre de contrastar, que no era tan difícil, como bien les explicó después el siempre útil blog del diario Lainformación.com.

Y es que sí, tal vez, otro periodismo pueda ser posible. Un periodismo slow. Que se produce de forma lenta y de digiere de forma sosegada. Un periodismo desmcdonalizado.

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8 comentarios

  1. Hola. Ahora mismo no sabría decirte cómo he llegado a tu blog, pero el hecho es que aquí estoy, y me gusta. Por eso, me animo a comentar. Ese concepto de ‘desmacdonalización’ que recoges del texto de referencia de ‘Semana’ y que tan bien describes y traduces como ‘periodismo slow’ es, sin duda, una de las bocas de salida del túnel, si no la única, que se vienen planteado en los medios tradicionales, especialmente en el mundo de las redacciones de periódico: productos muy bien elaborados y dirigidos a un consumidor que esté dispuesto a pagar más por un artículo de mucha calidad en un contexto en el que la información ya no vale nada. Lo que sí tiene valor diferenciado es el tratamiento de la información: la inteligencia, el conocimiento aplicado. Como tú dices, la profundidad. Ese producto, en un contexto de negocio tradicional, es muy caro. Demasiado cuando los nichos de publicidad han quedado vacíos y las fórmulas alternativas de financiación a las que se ven abocadas las empresas no favorecen precisamente este tipo de planteamientos. Creo que ése es uno de los muchos factores que explican el síndrome de pollo sin cabeza que sufren las estructuras directivas de muchos medios tradicionales y los subsiguientes desconcierto y pesimismo en las redacciones. Problema complejo, muy complejo. Que nos ha costado, nos está costando, mucho sufrimiento. De momento, con los pies en la tierra, y por ayudar al optimismo que planteas, lo que sí empiezo a detectar (en contados casos, pero es algo real) es que algunas personas que son identificadas por las empresas como creadoras de valor añadido en las redacciones empiezan a tener tiempo para estudiar, documentarse y elaborar productos de calidad. Son privilegiados, no es algo común y la valía profesional no es siempre el criterio que prima. Pero algo es algo y en organizaciones tan tradicionales como las de la estructura mediática española, una inercia que se consolida es muy difícil de corregir. En general, está claro que Internet resuelve una buena parte del problema de costes, y que los indicadores de crecimiento de ingresos publicitarios apuntan ahí: aunque, en términos absolutos, es aún poco dinero. Aunque parece que es suficiente para poner en marcha iniciativas micro, muy de nicho, nanomedios, en las que sea posible conjugar la calidad con un nivel retributivo digamos decente. En el fondo, creo que son tiempos de personas, más que de empresas: de ahí la importancia de la marca personal que, si se desarrolla con las reglas de juego del cambio cultural propulsado por Internet como catalizador tecnológico, conduce a un lugar donde los valores que cotizan son interesantes. Éticamente interesantes: la confianza, el prestigio, la deliberación entre iguales. Y tienen valor de mercado, pueden asociarse a una retribución económica no apabullante pero sí suficiente. En eso estamos algunas personas en este oficio. Y en eso parece que estás tú. Así que, ¡buena suerte! Saludos.

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    • Cristina Vives

       /  31/08/2012

      Hola Alfonso. Me alegro que hayas llegado a mi blog. Efectivamente, si apostamos por el periodismo desmcdonalizado tenemos que ver cómo lo hacemos rentable, este es un aspecto del que no hablo en el post y que evidentemente es crucial porque nadie quiere trabajar por amor al arte. Por eso es muy importante detectar consumidores que quieran pagar por esa calidad y empresas que consideren que esa calidad hay que pagarla. Ya hay propuestas en medios internacionales en que los usuarios eligen qué artículos y de qué periodista quieren pagar, y la empresa paga en función del interés de la gente. Eso puede ser una buena idea siempre que las retribuciones sean dignas, claro, si te pagan 10 euros por un artículo denso y trabajado no te da para vivir de tu profesión. En fin, como bien dices, buena suerte a todos los que querríamos otro tipo de periodismo.

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  2. Anoche tenía mucha hambre y un poco de prisa, así que pasé por el “drive through” de McDonalds y compré un “quarter pounder”. Esta mañana tenía un dolor de estómago.

    ¿Alegórico, quizá?

    Saludos desde los EEUU,

    Jenifer

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    • Cristina Vives

       /  25/08/2012

      Me debato entre la casualidad y la causalidad. Pero efectivamente puede ser una alegoría de muchas cosas.

      ¿Qué es lo que sienta mal?

      ¿Consumir rápido?, ¿consumir sin reflexión?, ¿consumir lo que las grandes empresas quieren que consumamos?, ¿aceptar la falta de calidad?, ¿la falta de elaboración?, ¿lo fácil?

      Gracias por tu alegoría, Jenifer.

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      • Contesto tu serie de preguntas:

        Sí, sí, sí, sí, sí y a veces.

        Saludos,

        Jenifer

      • Cristina Vives

         /  09/09/2012

        Navegando por Internet, he encontrado una página con consejos para una vida “slow”. Consejos para evitar estas prisas que llevan a anular la capacidad de crítica, de reflexión e incluso la capacidad para tomar decisiones propias.

        “Al levantarte dedícate un tiempo a desayunar tranquilo y visionar el día que tienes por delante.
        Practica un hobbie sosegado.. Pescar, pintar, plantar; pero trata de hacer una sola cosa a la vez.
        Come despacio. Disfruta de la soledad o de una conversación si estas con más gente.
        Haz una siesta y tómate una hora extra en la cama, te lo mereces.
        Escribe cualquier cosa. Sumérgete en el día que has tenido
        Sal de casa y practica el noble arte del dolce fare niente. Lee un periódico, observa las fachadas..
        Cena un menú con alto contenido en frutas y verduras.
        Lee un libro en la cama, abandónate a tus pensamientos y fluye”.

        Todo esto, junto con el origen del movimiento slow (vale la pena conocerlo), está en: http://movimientoslow.com/es/consejos.html

        Se me ocurren otras muchas prácticas para desmcdonalizar poco a poco la vida de cada uno. ¿Y a ti?

  3. Hola Cristina. Soy periodista y amante de la slow life… aunque en los tiempos que corren sea cada vez más difícil ser ambas cosas. Siempre debato con mis colegas la necesidad de ralentizar los ritmos del periodismo, una profesión apasionante cada vez más degradada desde los propios medios y cuyas herramientas y conceptos se han ahogado, mezclado y confundido con la libertad de expresión, el derecho a la información, la banalidad, las prisas y la inmediatez inútil. Gracias por compartir tus ideas con los que aún creemos que otro periodismo (mejor) es posible. Un abrazo.

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    • Cristina Vives

       /  25/08/2012

      Hola Alejandra. Es que si no apostamos por un periodismo mejor, la profesión se nos muere (como dice Julia Otero) o ingresa en la UVI (Rosa Maríoa Calaf), aunque en realidad ellas no alertan de lo que puede pasar en un futuro sino que lo dan ya por hecho… Yo quiero que nos demos alguna oportunidad más, pero creo que está claro que si el periodismo que se hace no exige más de los periodistas las empresas podrán seguir prescindiendo cada vez más de ellos. Porque para hacer lo que ha hecho ‘Marca’ y que explico en el artículo o para reproducir un rumor de Twitter como fue la muerte de José Luis Uribarri cuando no se había producido sin contrastar la noticia no hace falta contratar periodistas. Un salduo y gracias por tu apuesta por la “ralentización de los ritmos de los periodistas”.

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